Desde que llegaste a mí,

ocupas todo mi tiempo,

llenas mi corazón.

Contemplo mi futuro

a través de tus ojos;

con tus ilusiones

disipas mis miedos,

desaparece en mí

el antiguo rencor,

y me convierto

en un hombre nuevo.

Todo por ti, mujer,

de ojos intensos

e infinitos.