Mientras duermes, niña, yo vigilo que nada perturbe tu sueño, que no te sorprenda el fantasma del sufrimiento, la sombra de la duda, el frío de la decepción. Esta noche monto guardia en el balcón de tu ventana para que nada ni nadie te despierte, mientras sueñas conmigo, con ese beso que quiero darte...