Es de noche y ella se levanta, desnuda, para contemplar el cielo por la ventana. Cree que sigo dormido, pero en realidad la estoy mirando para aprenderme su piel de memoria. A lo lejos, una estrella titila y manda señales de su pasado, y ella parece hipnotizada. Su melena morena refulge con el brillo de esa estrella, y como si de un velo se tratara, esa luz cubre su cuerpo con un caricia. Nunca la he visto más hermosa.

La llamo, y ella se acerca a mí, sonriendo, con esa sonrisa que me conquistó cuando nos conocimos, y extiende sus brazos hacia mí. Siento que no me puedo contener, y la acerco a mi cuerpo. Quiero que compartamos todo en ese momento. Mi lengua encuentra la suya y su aroma me lleva a la locura...

Y al final todo se quedó en un recuerdo. Ella se fue hace tiempo, y me dejó solo eso, los momentos que se han quedado en mi memoria. A saber qué será de ella ahora.